"Todos los
tiempos son buenos para quienes saben trabajar y tienen con qué hacerlo", es
una frase que regularmente utiliza Carlos Slim, visionario inversionista
mexicano que ha hecho todo un arte de la pesca en río revuelto en épocas de
turbulencia económica.
La frase viene a colación a medida que los tentáculos
de la crisis económica mundial -que comenzó hace algo más de un año- siguen
extendiéndose y la incertidumbre aqueja a gran parte de los habitantes del
mundo, sobre todo a los que vivimos en economías tan dependientes de Estados
Unidos como la nuestra.
El canal de distribución no está exento del temor que
ocasiona la crisis económica mundial, pues de acuerdo con los resultados de la
encuesta de Infochannel On Line realizada
la semana pasada 59% de quienes la respondieron estiman que el descalabro del
mercado americano afectará el desempeño de su negocio en los próximos meses.
Más de 70% de los encuestados está atento a la manera
en que evoluciona la situación, especialmente por lo vertiginoso con que se
muestra el derrumbe del sistema financiero mundial.
Pese al esfuerzo del gobierno de Estados Unidos por
evitar una crisis mayor inyectando recursos al sistema económico para mostrar a
inversionistas y al mundo en general que los negocios pueden seguir operando de
forma normal, la desbandada continúa, los inversionistas siguen sin creer que
la situación ha tocado fondo y prefieren poner su dinero en activos más seguros,
ocasionando el colapso de las bolsas de valores a lo largo del planeta.
Una buena parte del mercado mexicano se está
preparando para aguantar la tormenta y enfrentar tiempos un poco más difíciles
en el futuro. Es entendible el nerviosismo ante el escenario de alza en el
precio del dólar, la baja en el precio del petróleo, la reducción también de
las remesas internacionales y el propio ajuste de parte del gobierno de las
estimaciones de crecimiento de la economía nacional, pero el consejo es calma y
ojo avizor.
Un número importante de empresas de la industria tiene
balances sólidos como resultado de las buenas épocas recientes, y en el sector de
la economía, a pesar de que el crecimiento es ahora más lento, sigue privando
la expectativa de que el impacto sea pasajero y que dentro de la crisis surjan
oportunidades que permitan capitalizar la inversión extranjera en mercados
menos volátiles, mostrando también el interés de aprovechar los múltiples
acuerdos comerciales que tiene México con otros países y que posibiliten
diversificar las fuentes de ingresos.
La industria sabe trabajar y tiene con qué hacerlo; para mantener la competitividad
del país es menester que no se detengan las inversiones en materia de
tecnología y es necesario que el canal ofrezca soluciones que maximicen los
resultados de sus clientes. Agua hasta el cuello, incertidumbre y la sensación
de hacer las cosas no para avanzar sino para por lo pronto mantenerse a flote
pueden ser aspectos que caractericen este momento; hay que contemplar también
que puede ser un ambiente adecuado para desarrollar un pensamiento mucho más
rápido y acertado, así como una época importante para hacer esfuerzos que
lleven a su organización a una mejor posición al terminar la turbulencia.