"Tántalo y Midas
eran dos hermanos gemelos que peleaban por saber cuál de ellos heredaría el
reino de su padre. Para decidir quién era el mejor dotado, el Consejo de Ancianos
decidió dar una cabaña a cada uno, así como alimento para seis meses; al año se
vería quién había gestionado mejor los embates de la fortuna.
Una cosecha entera de trigo recién segada les
aguardaba detrás de sus casas, y después de trillarlo guardaron el grano, ¿pero
qué hacer con la paja sobrante?
- Hay que quemarla –dijo Tántalo; esto no sirve para
nada.
-¿Qué dices?, ¡si eso es oro! –repuso su hermano.
Mientras Tántalo quemó al instante toda su paja y se
tumbó en su hamaca, Midas la utilizó para amasar con tierra una buena cantidad
de ladrillos resistentes con los que amplió su granero.
Durante unas celebraciones una alegre romería desfiló
por el camino que separaba las dos casas. El suelo quedó repleto de excrementos
de los animales.
- ¡Esto es indignante! –exclamó Tántalo. Debería haber
una ley para evitar que esparzan toda esta porquería por la calle.
- ¡Tonterías... nos han dejado oro! Es un regalo que
deberíamos aprovechar –exclamó Midas.
Tántalo se apartó de su hermano tomándole por loco.
Por su parte, Midas recogió aquellos excrementos y los guardó como abono para
sus campos cuando llegara el tiempo de la siembra.
En una ocasión, un pastor se acercó a las dos cabañas
para pedir agua. Tántalo se limitó a mirar con altivez a aquel desarrapado
mientras Midas corría en busca de una jarra de agua fresca. El pastor regaló a
Midas uno de los pequeños cachorros que su perra acababa de parir.
- Eres un necio –le espetó Tántalo a su hermano. Ahora
tienes otra boca qué alimentar.
- Es verdad, pero todavía es una boca muy pequeña y, a
cambio, me dará muchas más cosas. ¡Ese perro es oro puro!
Durante una oscura noche una zorra hambrienta se
acercó a las cabañas. En una de ellas detectó el olor de un perro de caza y
optó por no acercarse; en la otra cabaña, por el contrario, no reconoció aquel
olor; se coló en el gallinero y devoró la mitad de las aves que había
encerradas.
Al año los dos jóvenes príncipes fueron llamados a
palacio y el veredicto del Consejo de Ancianos fue unánime. La vida de Tántalo
había consistido en una secuencia ininterrumpida de voracidad y falta de
previsión; la de Midas se resumía en una sola idea: cuando descubrimos el valor
de las cosas, todo lo que tocamos se convierte en oro" (texto tomado de "El oro
del conserje", de José María de la Fuente).
Algo que muestra la historia es que, en épocas
adversas, quien tenga una mente próspera sabrá aprovechar las oportunidades
para salir adelante con humildad e imaginación.
En ocasiones la idea de si seremos capaces de
sobrellevar esta crisis se convierte en el eje principal de nuestras vidas y de
la actividad de las organizaciones que encabezamos, provocando un estrés
desmesurado debido al terror y al miedo inducido por la alarma social.
Lo primero es conservar la calma, ser previsores pero
no adelantar acontecimientos que nos puedan llevar a una desesperación excesiva
o a la falta de autocontrol; debemos también evitar generar y ser presas de la
alarma, ya que eso nos lleva al descontrol y evita que seamos capaces de buscar
soluciones.
Es menester también organizar los gastos y los
ingresos, pero recordando que no sólo debemos vigilar nuestro bolsillo sino
también estar en una predisposición psicológica y emocional adecuada para poder
afrontar las crisis correctamente.