No hay organización productiva del país que no esté
teniendo dificultades para mantener a flote su economía; existen las que están
enfrentando el ajuste con entereza y creatividad, detonando iniciativas o
atendiendo a su mercado de manera más integral y completa; también las hay que
sufren por lo brusco del ajuste y añoran tiempos mejores. ¿Pero cómo debe una
empresa enfrentarse a la crisis? Recortando sus gastos e incrementando sus
ingresos hasta conseguir un excedente que pueda generar rendimiento.
Lo anterior es relativamente sencillo de lograr; lo
primero que se necesita es estar dispuestos a actuar de manera distinta a como
lo veníamos haciendo, reaccionar lo antes posible y de forma decidida, así como
implicando a todos los miembros de la organización en el plan de hacer más con
menos y de tener una nueva y mejor manera de atender a los clientes y en la
generación de ingresos para la organización.
Si los clientes están escasos lo primero que debe
hacerse es buscarlos con una idea clara de los servicios que puede otorgar a la
mayor cantidad de personas posible, con miras a incrementar sus ventas de forma
exponencial. Explote su red de contactos y pida a sus empleados que también lo
hagan a fin de maximizar el impacto del área de ventas en nuevos clientes.
Asimismo, calcule con regularidad la efectividad que
tiene la medida de aumentar su volumen de ventas para obtener más ingresos que
le permitan ahorrar recursos con los que pueda amortizar las deudas que sea
necesario liquidar y no ser devorado por el monto de los intereses. La meta es
eliminar los créditos más caros que arrastra su organización. Una vez que
consiga liberarse de sus deudas, analice los instrumentos de inversión que le
permitirían maximizar los recursos de que dispone. Evite la tentación de ver a
los excedentes de la empresa como riqueza personal; mejor reinviértalos para
convertirlos en flujo para su organización y soporte futuro de la misma.
Todo empresario sabe lo que cuesta llegar a fin de mes
y, bajo las circunstancias que privan en la economía, a cada uno nos toca tomar
conciencia clara de la situación, dejar de ubicarnos en el papel de víctimas y
comportarnos como hormigas, echando toda la leña al asador para avanzar y
encontrar una solución al problema.