La actividad en el mercado de tecnologías de la
información y comunicaciones en México (TIC) vive, como siempre, a ritmo de
olla de presión: al interior de la industria las propuestas hierven; los planes
toman consistencia y sabor, y se sirven al canal de distribución cual viandas
suculentas.
Para los menos preparados son manjares que en ocasiones
no les es posible degustar más que una vez en caso de que no cuenten con la
capacidad para mantenerse en la mesa como invitados recurrentes; para los
especialistas son platos de todos los días que llegan a los postres y al café y
que -en ocasiones por conveniencia y otras por convencimiento- forman parte de
la dieta que exige el negocio.
Múltiples fabricantes y mayoristas trabajan con el
canal de distribución creando demanda; el número mayor lo hace para sus
clientes más leales y otros lo tienen como una práctica democrática con la que
buscan cimentar su relación con proveedores de soluciones.
El objetivo de todos ellos es crecer su capacidad para
llegar a múltiples mercados, pero ninguna marca puede hacerlo sola; todas
requieren tener aliados que les ayuden a realizar sus objetivos, sobre todo en
estos tiempos en los que atender segmentos poco cubiertos se está convirtiendo
en una manera de incrementar ingresos, diversificar las áreas de acción y
solidificar la presencia en el mercado.
En estos tiempos de incertidumbre si los
distribuidores logran cerrar buenos negocios de la mejor manera posible los
fabricantes aseguran llegar a sus metas comerciales y esa es una de las razones
por las que las iniciativas de generación de demanda resultan claves, tanto
para identificar los mercados que están invirtiendo como para saber qué socios
de negocio verdaderamente valoran este tipo de apoyos y los capitalizan en
beneficio del negocio.