Los usuarios del hogar están dejando de adquirir
bienes duraderos, como los electrodomésticos y aparatos electrónicos que surte la industria y
que están resultando uno de los segmentos de producto más vulnerables a la
crisis, y es que el mercado en su conjunto está dejando de
comprar lo "no indispensable" para canalizar sus recursos a lo esencial.
De
acuerdo con datos del INEGI, la compra de este tipo de enseres acumuló en enero
seis meses de retrocesos, y particularmente en el primer mes del año tuvo una
caída de 17%, la más severa desde que arrancó la crisis.
Asimismo, información reciente de la Asociación de Tiendas de Autoservicio y
Departamentales (ANTAD), correspondiente a febrero, reporta una caída de 11.9% en
las ventas de este tipo de productos.
La adquisición de productos de electrónica, junto con
otros bienes duraderos, está siendo pospuesta por algunos clientes en espera de
condiciones
económicas diferentes; la ventaja es que no se trata de todo el mercado, aunque
tanto para fabricantes como para los mayoristas el seguir
vendiendo depende de su capacidad para resolver la salud financiera de su canal
y la disponibilidad de instrumentos financieros de cara a los clientes finales.
El acceso al capital financiero y al crédito
constituye un importante recurso de negocios para el canal, por lo que un porcentaje
de distribuidores se muestra interesado en dar a conocer a sus clientes los
programas de financiamiento y renta de TI que, a través de éste, algunos
mayoristas y fabricantes pueden ofertar.
El distribuidor y sus fuentes de crédito están
conscientes de que debido a la volatilidad del tipo de cambio existe más
problema para conseguir clientes financiados; de cualquier manera, confían en
llamar la atención y atender a los que observan los periodos de turbulencia
como buenos tiempos para realizar ajustes en sus estructuras.