El fin de semana anterior tuve oportunidad de conocer
a un grupo de emprendedores michoacanos que, gracias a su empeño y voluntad,
construyen un proyecto ambicioso en extremo pero que está demostrando tener el
sustento suficiente para cambiar la manera en que la tecnología es observada,
utilizada, desarrollada y promovida en la entidad.
Los empresarios a los que me refiero forman parte del cluster Tecnologías de la Información y
Comunicaciones de Michoacán (cluster TIM, como ellos le nombran); se trata de un
proyecto que derrocha confianza de parte de sus 17 miembros, líderes nuevos que
están concentrados en el largo plazo y en las distintas iniciativas que
desarrollan, cada una con un fin común: colocar a su estado en la mira del
mundo como sede de actividades de innovación en materia tecnológica.
El cluster
ha arrancado con el pie derecho: los gobiernos federal y estatal, algunos
promotores financieros y los emprendedores locales han establecido una
colaboración estratégica que está incentivando el espíritu innovador de
organizaciones productivas consolidadas, las cuales están generando, por
ejemplo, software para administrar el ciclo de vida de productos agrícolas que
son claves para la entidad, como es el caso del aguacate; asimismo, están
creando aplicaciones para ayudar a los gobiernos municipales a mejorar sus
servicios a la ciudadanía; soluciones tecnológicas que apoyan a empresas de
distintos sectores para ser más competitivas mediante la redefinición de sus
procesos y el uso más eficiente de sus recursos, además de servicios de
vanguardia en soporte de sistemas de misión crítica, animación y desarrollo de
software como servicio, entre otros.
Los emprendedores michoacanos viven un periodo acelerado
de aprendizaje, del que la principal lección obtenida es la importancia de formar,
aplicar y retener al recurso humano calificado a fin de garantizar el éxito de
sus proyectos.
Los fundadores del cluster
están demostrando tener coraje y un claro proyecto ganador que se nutre de
talento, con la ventaja de que el mismo es real y está al servicio de la
sociedad michoacana.