En una visita obligada a la relojería para
cambiar el perno de una correa que de tanto uso había terminado por
ceder, llamó mi atención un pizarrón de anuncios que el
pequeño empresario tenía en su establecimiento para informar a
los clientes acerca de algunas promociones o para ponerlos en contacto con
otros prestadores de servicios.
Del pizarrón destaca una tarjeta de
presentación, muy común en su tamaño pero rica en la
propuesta y en la manera en que ha ido ganando espacio en el corcho. "Lo
Enredo Sistemas" es el nombre de la compañía que
dejó ahí su tarjeta; se trata de un integrador de
soluciones para la pequeña y mediana empresa que ofrece servicios de
configuración de redes (de ahí su nombre, a través del
cual está comunicando de una manera chusca lo que hace). Presumiblemente
este recurso es reflejo de las capacidades creativas de su propietario para
resolver problemáticas tan diversas como las de una óptica, un
taller mecánico, una pequeña ferretería, un usuario final,
entre otros, lo que le ha significado a la larga un creciente volumen de ventas
y de clientes satisfechos.
Enlisto los giros porque justamente al lado de la
tarjeta se han ido adosando pequeñas cartas de recomendación de
clientes agradecidos por los servicios que les brindó la empresa "Lo
Enredo Sistemas". El más breve de los mensajes reconoce la ayuda que
el cliente recibió para poner orden a su inventario mediante una solución
que automatiza la captura de códigos de barra y que mantiene al
día la información para hacer nuevos pedidos a proveedores en
función de la demanda real.
También hay mensajes personales de clientes que
han incrementado su relación con familiares y amigos que habitan en el
extranjero mediante el uso de soluciones de comunicación IP, evitando
así los pagos elevados de servicios de telefonía y maximizando
las capacidades de comunicación a través del uso de soluciones de
videoconferencia, de intercambio de archivos y de comunicación
permanente a través de productos como Skype, entre otros.
"Lo Enredo Sistemas" es una pequeña
organización que se distingue de su competencia por haber elegido
alejarse de la "fuerza bruta" de la simple venta de productos para
apoyarse mucho más en la inteligencia. Este negocio ha dejado los campos
de competencia más duros, desagradecidos y de dudosa rentabilidad a
corto plazo y menor eficacia a medio y largo plazos, y junto con sus clientes
le ha dado a su marca estilo, tono, visualización y temática,
logrando vender más con un plus
que nace de una decisión y actuación intensas y de una simple
petición: opinar sobre su servicio, colocando un mensaje en el corcho de
la relojería.