Podemos pensar en el modelo de negocio de software como
servicio (Software as a Service o SaaS) haciendo uso de productos preexistentes
en el mercado; sin embargo, también hay que tomar en cuenta una variante comercial
valiosa, la que consiste en desarrollar soluciones ad-hoc a nuestros clientes para posteriormente, ahora sí, montarlas
bajo un modelo de SaaS a través del cual nuestra empresa como proveedora de TI absorbe
las labores de soporte, mantenimiento y/o actualizaciones.
La gran utilidad de este modelo combinado de negocio
reside en que proporcionamos a nuestros clientes un servicio diseñado justo a la
medida de sus necesidades, a la par de que les quitamos la carga de administrar
nuestras aplicaciones propuestas con todo lo que ello implica en cuanto a
hardware, comunicaciones, soporte, mantenimiento, etcétera; otra ventaja reside
en que la implantación de nuestra solución se facilita justamente porque estaremos
controlando directamente factores que inciden en el éxito tecnológico de la misma:
accesibilidad, confiabilidad, ancho de banda, velocidad de procesamiento, redundancia,
seguridad, entre otros.
Dado lo anterior, nuestros clientes se pueden enfocar a lo
que mejor saben hacer y que es su core business,
mientras que nuestras empresas como proveedoras de productos y servicios
TIC podrán desempeñarán de manera óptima su principal rol: brindar y, bajo este
escenario, administrar herramientas tecnológicas que coadyuven al logro de las
metas organizacionales.
Así pues, si aprovechamos la tendencia de mercado de
migrar software hacia "la nube" para las empresas y sumamos a esto servicios de
alto valor agregado -como son los desarrollos de software a la medida- estaremos
forjando relaciones comerciales en donde cliente y proveedor se comportan más como
socios creciendo sincrónicamente.