Entre los últimos dos y
cuatro años, muchas empresas han gastado millones de dólares en
la construcción de centros de datos privados con la capacidad necesaria
para respaldar sus negocios en un período de 5 a 10 años a
futuro.
Con inversiones de este tipo no
se vislumbra que simplemente abandonen sus proyectos de negocio para integrarse
a "la nube " (concepto de servicios de computación a
través de Internet).
En vez de esto, es más factible que modifiquen
sus modelos operativos dentro de sus propios centros de datos para hacer una
réplica de lo que proporcionan los servicios públicos a
través de "cloud computing"
Así, las empresas de informática
prestarán servicios internos con una mayor relación
costo-beneficio y, en caso que cuenten con un modelo de devolución de
cargos indebidos, podrán hacer que estos bajos costos mensuales se
reintegren a las partidas del negocio que se requieren para los recursos y servicios
de Sistemas.
Con el tiempo, las empresas que adopten un modelo de "nube"
privada podrán trasladarse, con mayor facilidad, a un modelo
híbrido que utilice esquemas de nube públicos y privados.
Sin importar si los tecnólogos se deciden por "la
nube" pública, privada o la combinación de estos servicios
para proporcionar una infraestructura informática a sus organizaciones,
es muy importante que no se olviden de su objetivo final. Su misión
radica en proporcionar una ventaja competitiva a sus usuarios finales que les
genere mayores ganancias para el negocio, de una manera más sencilla. En
especial, esto significa que el prestador del servicio deberá aportarles
la funcionalidad que requiere el más alto y veloz nivel de
desempeño posible. Ya sea que la empresa construya su propia "nube"
o contrate los servicios de un
tercero, deberá asegurarse que el producto final otorgue la velocidad y
las prestaciones mínimas que los usuarios demandan.
*El
autor es gerente regional de ventas para México de Riverbed