Hasta a
los más fuertes los tumba la burocracia, esa parece ser la
lección después del anuncio hecho el miércoles pasado por
la velocista mexicana Ana Guevara de abandonar las pistas de atletismo al haber
perdido el entusiasmo de seguir compitiendo por México sin contar con
los apoyos y condiciones mínimas para hacerlo.
Detrás
de la decisión de la atleta hay una serie de situaciones relacionadas
con cuestiones administrativas e incluso casos de corrupción en la Federación
Mexicana de Atletismo y también una falta de interés de los
responsables gubernamentales del deporte en México.
El retiro
de una atleta que venció todo tipo de adversidades y demostró que
se pueden conseguir los objetivos, superar la expectativa que los demás
tienen de uno mismo y representar de forma digna al país es un asunto
que debe movernos a reflección.
La
industria TIC, particularmente las empresas fabricantes, mayoristas e
integradores- que atienden al sector gobierno se encuentran en una
situación parecida a la de Ana Guevara.
Un buen
número de ellos se preparó el año pasado para dar lo mejor
de sí en una competencia por ofrecer servicios tecnológicos al
gobierno federal bajo nuevas reglas de operación; invirtieron en ajustar
sus esquemas operativos, capacitaron a su personal, integraron nuevos recursos
para entender a profundidad y operar con base en los lineamientos del Decreto
de Austeridad.
El
último mes del año 2007 fue la fecha en la que gran parte de
ellos tuvieron oportunidad de competir y mostrar lo mejor que tenían
pero, cómo ocurre con algunos atletas, las condiciones de las
instalaciones de entrenamiento no siempre coinciden con las de la pista donde
finalmente se llevó a cabo la competencia; el nivel de rendimiento de
todos los participantes no fue el mismo y, al final pocos son los ganadores.
Las
empresas dedicadas a la integración de soluciones que consiguieron
adjudicarse algunas de las licitaciones liberadas por gobierno tendrán
tiempo suficiente para capitalizar la 'fama' que puede aportarles
estar en el círculo de ganadores, conocer las ventajas y desventajas de
atender a un cliente que no es maduro todavía en la
administración de un concepto de servicios tecnológicos.
Emocionarse
de lo que puede ser el futuro apoyando sus iniciativas y, quizá como en
el caso de Ana Guevara esperemos que no- aventar la toalla en el
último minuto en caso de que se demuestre que la exigencia es mucha, la
retribución es poca y la vinculación estratégica con el
usuario no es fácil de lograr.
Después
de los resultados del proceso de licitaciones de gobierno en 2007, muchos
canales interesados hicieron lo mismo que Ana Guevara, retirarse ya que las
garantías para operar bajo las nuevas reglas no son las más
convenientes para seguir en el terreno de competencia.
Igual que
en el ambiente deportivo, en el relacionado con tecnologías de la
información, al parecer el objetivo del gobierno no es apoyar la
formación de nuevos talentos, al exigir sin aclarar las condiciones de
operación, favoreciendo a los más fuertes, debilitando la cadena
y reduciendo las áreas de negocio.