Tal y como dictan los expertos, piense tres palabras y,
con base en ellas, desarrolle una idea de negocio; seguro puede funcionar
siempre que corresponda a algo que los clientes realmente quieran, necesiten y
estén dispuestos a pagarlo.
Las buenas ideas están en cualquier parte;
pueden encontrarse en su área de actividad o en otra localidad, lo mismo
que al hojear un libro o una revista o al conversar con amigos y empleados; lo
importante es saber encontrarlas y tener los recursos o la destreza para
ponerlas en marcha.
Una manera divertida de buscar ideas de negocios es
justamente a través de una "lluvia de ideas"; es un
método que permite a todos los involucrados usar su creatividad. Lo que importa
es no poner freno a ninguna de las propuestas que puedan surgir, aunque muchas
de ellas pudieran sonar disparatadas.
Permita a sus empleados, familiares y amigos pensar
libremente; arranque el proceso con una palabra u oración y escriba en
alguna superficie todo lo que a ellos se les ocurra sin importar qué es o
si tiene o no sentido.
Aparte de en grupo, la lluvia de ideas puede hacerla
en forma individual. Ya sea a solas o acompañado, deje que las
propuestas fluyan y no critique ninguna, pues el objetivo es conseguir la mayor
cantidad posible; después deberá arrancar un proceso de
selección de las más óptimas, realizables, divertidas u
originales.
Fuentes
alternas de ideas
Los medios de comunicación son una fuente
constante de ideas, así que esté alerta a lo que lee, escucha o
mira. En cualquier medio puede toparse con un nuevo producto o la idea para un
servicio que sea fácil poner en marcha con base en sus capacidades
personales o empresariales.
Explore su entorno, planifique nuevas maneras de hacer
viejos procesos, como la contabilidad, la administración de la
nómina, el contacto con clientes, la adquisición de
tecnología, por ejemplo.
Piense también en nuevas maneras de ofrecer productos
o servicios existentes: simplifique los procesos, haga más sencilla la
entrega de los servicios, innove en su propuesta, cubra más necesidades
de las que habitualmente atendía con el producto o servicio que estaba
vendiendo.
Revise lo que su empresa y su competencia ofrecen en
el mercado e identifique qué es lo que no están promoviendo entre
los clientes; determine si es un producto o servicio a su alcance y
conocimientos para poder entregarlo usted; cuantifique la inversión en
tiempo y capacitación que le tomaría poder hacerlo y los
beneficios que le acarrearía.
Analice sus pasatiempos y defina si alguno de ellos
puede convertirse en su nueva fuente de ingresos. Quizás es muy bueno
desarrollando proyectos, por lo que podría apoyar a sus clientes a
concretar las iniciativas que tengan en marcha sin que necesariamente se
relacionen con el bien o servicio que habitualmente les entrega.