La mitad de los usuarios de internet del mundo acceden a través de dispositivos móviles. La tendencia es explosiva y está en pleno crecimiento
Los números son concluyentes: de los 2 mil millones de personas en todo el mundo que acceden a internet, la mitad lo hace a través de un dispositivo móvil. Y todos los analistas afirman que la explosión continuará en los próximos años. Para las empresas, subestimar una tendencia semejante es equivalente a perder oportunidades comerciales alrededor de esta tecnología, no aprovecharla para mejorar la eficiencia de los negocios y ceder terreno frente a los competidores.
¿Qué deben hacer las organizaciones frente a este fenómeno? Incorporar la movilidad. Eso implica reordenar sus fuerzas de trabajo interna para mejorar la eficiencia de los empleados, establecer nuevos modelos de contacto con el consumidor para influir en su comportamiento a la hora de adquirir productos o servicios y propiciar nuevas políticas de seguridad para proteger la información de la compañía.
Por supuesto, el camino está lleno de situaciones que requieren atención, que van desde la latencia de datos hasta el riesgo de proliferación de dispositivos. Entre los desafíos relacionados con la gestión de la movilidad corporativa destaca la conexión a la red, que en el caso de los dispositivos se hace a través de carriers de telefonía y no de la red corporativa, como ocurre con los desktops. Esto produce que el modelo de gestión, seguridad y acceso a los datos deba ser revisado.
Las cuatro “C” de la movilidad
Por todo esto, es imprescindible pensar la estrategia móvil desde las prioridades y los objetivos, para definir una hoja de ruta cohesiva que en definitiva produzca valor de negocios, permita manejar los costos y los riesgos de IT y que extienda las operaciones corporativas y los análisis de negocios al mundo de los dispositivos móviles. Para ello, hay que trabajar sobre cuatro “C”:
Creación de aplicaciones móviles con interfaz intuitiva que habiliten mejoras en el desempeño de los procesos o incrementen las posibilidades de los clientes de conectarse con la empresa.
Conexión para que los dispositivos puedan acceder a las transacciones y a la información que los usuarios necesitan.
Control de accesos y riesgos.
Consumo apropiado de las aplicaciones.