A
menudo detectamos en nuestras empresas la necesidad de dar un impulso
al estado actual de la tecnología, para potenciar la
competitividad de las mismas, pero, nos enfrentamos ante el dilema
entre diseñar y desarrollar tecnología, o bien,
adquirir la comercialmente disponible.
Para
estos casos, vale la pena plantearse algunas interrogantes durante el
análisis, con la finalidad de facilitar la toma de decisiones
y llegar a la solución que presente el mejor balance
costo-beneficio para la empresa. Las preguntas deberán ayudar
a sacar a la luz diversos aspectos que son importantes ponderar en
los procesos de mejora tecnológica:
*
Impacto directo o indirecto de la mejora tecnológica en la
rentabilidad de la empresa (incremento de ingresos, disminución
de costos o una combinación de ambos).
*
Influencia de la tecnología en la razón de ser de la
empresa.
*
El tema del uso y control de la tecnología, y, la proporción
residente en manos de los proveedores y de la empresa.
*
Administración del riesgo (vulnerabilidad, dependencia) en
torno a la tecnología.
*
Duración del diseño y desarrollo, o, implantación,
de la mejora tecnológica, así como los costos asociados
y el ciclo de vida de la tecnología bajo consideración.
*
Grado de satisfacción de las necesidades empresariales a
través de la tecnología.
*
Aumento del valor para la empresa, entendiendo esto como aquello que
impacta, directa o indirectamente, en forma positiva la rentabilidad
de mi empresa.
*
Influencia de la mejora tecnológica en el incremento de la
participación en nuestro mercado meta.
Cualquiera
que sea la decisión, es importante considerar la mejora
tecnológica en un sentido u otro, dado que la competencia lo
estará haciendo.
El
entorno continuamente nos emite la señal de que cambiar es
imperativo, el cómo cambiar y determinar el rumbo de nuestra
organización es parte del arte de dirigir.