Hay voces que señalan que la economía mundial crecerá moderadamente, una es el Fondo Monetario Internacional (FMI) que apunta que los países avanzados prácticamente no crecerán: será sólo a ritmos de 1.6 y 1.9% en 2011 y 2012, respectivamente.
Señalan que la situación económica de América Latina es relativamente favorable (aunque algunos países de la región tienen signos de sobrecalentamiento). Esto constituye una clara oportunidad para México, pues los mercados latinoamericanos son propicios para la expansión de las exportaciones mexicanas ante la debilidad de las economías avanzadas.
El FMI sugiere que en 2012 el ritmo de crecimiento de la región latinoamericana sería de 4.3%, muy por encima del crecimiento esperado para las economías desarrolladas. En concreto: Brasil (3.6%), Chile (4.7%), Colombia (4.5%), y Perú (5.6%). Estimaciones de la SHCP, es que México crecería a una tasa anual de 3.5%.
Ante la complejidad del escenario internacional, México cuenta con una gran solidez económica: lo anterior fue señalado recientemente en el Quinto Informe de Gobierno del Secretario de Economía, Bruno Ferrari, y destacó que la situación positiva de nuestra economía obedece al manejo responsable de las finanzas públicas, que se traduce en certidumbre para los inversionistas ante el futuro de nuestro país.
Los factores que marcan esta posición es que durante la crisis global, México no recurrió a estímulos fiscales excesivos y no puso en riesgo su estabilidad financiera. Se realizaron reformas fiscales para fortalecer los ingresos públicos que significó una recuperación sostenible y relativamente rápida de la crisis.
Otro es la relación deuda pública-PIB de México, una de las más bajas del mundo (31.1%) que se compara favorablemente con el promedio de la OCDE (96%), o con la de países que enfrentan graves dificultades como Portugal (93%), Italia (119%) o Grecia (143%).
La posición actual de México es sólida pues cuenta con elementos microeconómicos que la sitúan con ventaja frente a otras naciones, lo debe explotarse en todo su potencial para transformar el complejo contexto internacional que enfrentamos en una oportunidad.
Hay que destacar que esto no sería posible sin el gran esfuerzo de todos los mexicanos y de los poderes ejecutivo y legislativo, aunque otras voces opinen lo contrario.