Como parte del programa Tips Anónimos de Deloitte, un esfuerzo por investigar y ofrecer soluciones a conductas que generan daños al capital humano y al patrimonio de las organizaciones, un estudio ubica al hostigamiento laboral como la denuncia más presentada en las empresas mexicanas, con catorce por ciento del total de las incidencias, seguido por el abuso de autoridad con un doce por ciento y por el fraude, con el once por ciento del total de las incidencias.
El canal más utilizado para presentar denuncias es el Centro de Contacto (01800 gratuito), seguido del correo electrónico y la página web. El estudio también reveló que el 53 por cientode las denuncias se presentan en su mayoría de manera no anónima, superando a las denuncias anónimas. “Si bien los denunciantes proporcionan sus datos completos, tienen la certeza de que ésta se maneja con absoluta confidencialidad. Esto, sin duda, es un excelente indicador del nivel de confianza que los empleados han desarrollado hacia los sistemas de ética y denuncia que han implementado las organizaciones en las que colaboran”, señaló Juan Manuel Torres, Socio de Enterprise Risk Services de Deloitte México.
En lo que respecta a denuncias por tipo de industria, el abuso de autoridad es la incidencia con mayor recurrencia en todas las industrias evaluadas. Sectores como Construcción, Bienes Raíces, Energía y Recursos Naturales, por la propia dinámica del negocio son propensos a sufrir daños al patrimonio por prácticas de fraude o corrupción en algunas de sus áreas. En el caso de Servicios Financieros, prevalece la modalidad de desviaciones a políticas con un treinta y cuatro por ciento de las denuncias. En lo que respecta a la industria de Manufactura, el hostigamiento laboral creció ocho por ciento respecto al período 2010, colocándose como la denuncia más reportada, seguida del conflicto de intereses (15 por ciento).
La revaloración de la ética como principio rector de las organizaciones que garantice una actuación correcta, es hoy una prioridad de negocio. Su objetivo es contribuir a la prevención de la conducta ilícita. Debe ser planeado y dirigido desde la alta dirección de las empresas, apoyado en un programa de comunicación, a fin de lograr trasmitir a los empleados, clientes y proveedores lo que se espera de ellos en una dinámica que se rige bajo un enfoque de manejo inteligente del riesgo.
“La atención a la ética y la reputación ya no se enfoca solamente por los reguladores y accionistas de las empresas, sino también a las partes interesadas o stakeholders con el objetivo de crear una buena relación e imagen. Nuestra visión de un manejo inteligente del riesgo nos debe llevar a integrar a la línea de denuncia como parte de un sistema amplio de prevención que abarca aspectos que promueven el comportamiento ético en los individuos y las empresas”, concluyó Juan Manuel Torres.