Al cierre de la presente década, Intel planea ser capaz de ofrecer soluciones tecnológicas que alcancen un ExaFLOP/s, lo que significa un trillón de operaciones de cómputo por segundo, cientos de veces más que las supercomputadoras más rápidas de hoy en día.
En la pasada International Supercomputing Conference (ISC), la compañía informó que su arquitectura Intel Multi Integrated Core (Intel MIC) es ya un componente esencial de las soluciones de Cómputo de Exaescala.
Manejar el crecimiento explosivo de la cantidad de datos compartidos a través de Internet, buscar soluciones a temas como el cambio climático, los crecientes costos de acceso a recursos como el petróleo o el gas así como a otros desafíos que requieren mayores cantidades de recursos de cómputo, sólo será posible a través de supercomputadoras con un desempeño cada vez más elevado.
La búsqueda de Intel por cumplir los preceptos de la Ley de Moore – que se trata de duplicar la densidad de transistores en los microprocesadores más o menos cada 2 años para aumentar la funcionalidad y el desempeño, al tiempo que se reducen los costos –, en combinación con un modelo eficiente de software de programación y escalabilidad del sistema, son ingredientes clave para cruzar el umbral del cómputo petaescala, hacia una nueva era de cómputo exaescala. Sin embargo, junto a este incremento del desempeño viene un aumento significativo en el consumo de energía. A modo de ejemplo, para que la supercomputadora más rápida de hoy día en China, la Tianhe-1A, logre un desempeño exaescala, se requeriría una cantidad de energía superior a 1,6 GW, un porcentaje que es lo suficientemente grande para suministrar electricidad a 2 millones de casas. Esto representa un desafío de eficiencia energética. Para responder a este reto, Intel e investigadores europeos, desarrollan aplicaciones de simulación que empiezan a abordar los desafíos de eficiencia energética de llegar al desempeño exaescala.