El departamento TI ha dejado de ser considerado un área de soporte originando un valor agregado en el negocio y permitiendo a los especialistas del sector formar parte integral de la toma de decisiones de una empresa. Como consecuencia, se observa cierto viraje en términos de los perfiles más buscados para la formación de nuevos líderes en el área: se amplió la gama de habilidades, conocimientos y cualidades que deben tener los profesionales de TI, y por ende, se fueron diversificando los puestos ahora existentes.
De esta manera, un perfil TI operativo cuyo foco era esencialmente técnico, cambió hacia uno más orientado al negocio, que pueda cotejar conocimientos especializados con aspectos relativos al presupuesto y la estrategia de crecimiento de una compañía.
A nivel local, se identificaron nuevas necesidades en las compañías, requiriendo perfiles tales como Arquitecto de Negocios y Científico de Datos, que se acercan más a la comprensión del negocio.
Un Arquitecto de Negocios, tiene como responsabilidad integrar los procesos y las áreas de la compañía para obtener una visión global de la misma e identificar los puntos críticos y perfectibles. Desde hace doce meses, el enfoque de esta posición en México ha cambiado: si bien mantiene sus responsabilidades clásicas, ahora trabaja en conjunto con el área de Desarrollo de Aplicaciones.
El Científico de Datos, en cambio, se puede equiparar a un Consultor de Business Intelligence. Su responsabilidad se basa en conocer la procedencia y veracidad de la información y que a su vez llegue en tiempo y forma a la empresa. Asimismo, es necesario que dicha información apoye, sustente e impulse la toma de decisiones para optimizar los resultados de negocio.
En este sentido, resulta sumamente relevante que estos dos perfiles comprendan y contemplen los objetivos de la compañía, y sepan interpretar los indicadores y factores para conformar una arquitectura empresarial sólida que de resultados positivos.