Linux acaba de celebrar dos décadas de existencia y de demostrar que la colaboración para crear un ambiente al gusto de los usuarios es posible. Linux siempre ha tenido la ventaja de ser el único en poder entregar un S.O. completamente multiplataforma, nada de frameworks, máquinas virtuales o versiones reducidas; funcionamiento nativo.
Ahora para tomar la batuta, la comunidad debe ocuparse de presentar innovaciones, ofrecer alternativas en el mundo de los tablets y smartphones y captar a los usuarios descontentos de los ambientes de cómputo tradicionales.
La modularidad de Linux le permite optimizar su funcionamiento de acuerdo a las circunstancias y puede utilizar distintos entornos que se pueden adaptar a cada situación, garantizando el que los clientes clientes sientan que, independiente del dispositivo tecnológico que tengan y su tamaño, están usando “el mismo sistema”.
El Negocio en el software hoy en día es la venta de aplicaciones en formato AppStore, los contenidos y el entretenimiento. En este panorama hay buenas oportunidades para Linux.
La plataforma ofrece ya compatibilidad multiplataforma, interfaz “amigable” (intuitiva, funcional y sencilla),servicios en la nube, desarrollo de aplicaciones, aplicaciones y tiendas de aplicaciones, entre otras cosas.
Sin embargo le hace falta un poco más en el asunto de desarrollo de aplicaciones, y es que ya sea por motivos educacionales, de entorno de programación, soporte, o lo que sea, muchos programadores se muestran reticentes a entrar en este mundo: Lo más importante para tomar la eventual oportunidad que ofrece el mercado es definitivamente crear un modelo que permita al programador “desarrollarse” en Software Libre y Open Source, porque lo demás ya está ahí.