La crisis de 2009, aunque 'no fue culpa nuestra' y algunos 'ni la sintieron', dejó 52 millones de pobres en el país, una situación que no ha podido revertirse y que, -junto con Honduras-, tiene a México en el último lugar en el índice de pobreza de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El incremento en la estrechez de estas dos economías fue de 1.77 para nuestro país y de 1.5 puntos porcentuales para Honduras.
Estimaciones de la CEPAL señalan que en Latinoamérica, el promedio de la pobreza fue de 31.4% para 2010, en el caso mexicano se ubicó en 36.3%.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social estima que existen 57.7 millones de mexicanos que enfrentan pobreza patrimonial, y que entre 2008 y 2010 el número de personas en miseria aumentó 3.2 millones.
La Comisión plantea que entre las tareas pendientes para nuestro país se encuentran la diversificación productiva con el fin de mejorar la calidad del empleo de la población y el pago que recibe a cambio; el ocuparse de ser parte de cadenas globales de valor y potenciar más su mercado interno.
Este año la tasa de pobreza regional podría alcanzar a 30.4% de la población, un punto menos que en 2010, contrario a la de indigencia que subiría levemente a 12.8%, debido a que el alza en los precios de los alimentos contrarrestaría el incremento previsto en los ingresos de los hogares.
En México la dependencia que tiene nuestra economía de la de Estados Unidos, un país en el que 46 millones de personas también se encuentran en situación de pobreza y que además atraviesa una crisis estructural, complica la situación. Las acciones sociales puestas en marcha por el Gobierno Federal para disminuir la pobreza en México han evitado que el porcentaje de compatriotas en esa condición sea mayor, pero no han sido suficientes para frenarla, como país nos conviene poner manos a la obra en otro tipo de actividades que verdaderamente marquen la diferencia.