El cloud computing es una plataforma que permite acceder a cualquier aplicación o datos a través del internet (medio en el que se almacena y guarda la información), y está clasificado como el modelo ideal para alcanzar una eficiencia en costos, ya que no es necesario tener una infraestructura propia para acceder a ella y el aprovechar sus beneficios, es evidente que el debido a la compartición de infraestructuras, plataformas y aplicativos que se encuentran deslocalizados y se acceden a través de la red.
Adicionalmente, conlleva una asignación dinámica de recursos alineada a las necesidades de cada cliente en cada momento, libera los recursos no utilizados y los pone a disposición de otros clientes que pudieran requerirlos. Así, aparecen modelos de pago por uso, uno de los mayores atractivos para el mercado cloud.
Bajo este contexto, los operadores de telecomunicaciones son una pieza fundamental en la cadena de valor del cloud, dado que son los que proporcionan al usuario final el acceso a las aplicaciones. Este es otro factor de adopción importante, porque el usuario requiere de un servicio que le permita acceder a su información de manera eficiente. Por lo tanto, es imprescindible que el operador ofrezca garantías de calidad de servicio (QoS) que cubran las necesidades de rendimiento de red, y alcanzar un desempeño de alta calidad.
Se busca que la barrera de adopción del cloud computing cada vez sea menor, lo que requerirá que las Telcos realicen fuertes inversiones en infraestructura para dotar a sus redes de la capacidad de absorber las nuevas necesidades de rendimiento y ancho de banda.
Se debe considerar que existen otros factores que agudizan este aspecto como el incremento del streaming de video, IPTV, la explosión de la banda ancha, las mobile apps, los smartphones y tablets always on, entre otros.
Para lograr que el usuario no sólo vea este servicio como un commodity, los operadores están obligados a buscar nuevas vías de poner en valor su red mediante la comercialización de servicios de acceso Premium, siempre con el beneplácito de la regulación y la adopción de nuevos modelos de negocio aprovechando su posicionamiento diferencial.
Parece claro que ante un reto de este calibre, el operador no dispone de más alternativas que tomar posiciones en el mercado del cloud computing como forma no sólo de diversificar su negocio sino también de enriquecer su oferta comercial y diferenciarse de la competencia aportando el valor estratégico de un servicio de comunicaciones óptimo para cada caso.
De otro modo, el operador se verá relegado a mantener su posición como medio a través del cual los clientes acceden a servicios, sin poder llegar a extraer mayor valor que el obtenido de la prestación de accesos Premium, en un negocio con márgenes cada vez más reducidos.
Aquellos operadores que decidan afrontar el reto de prestar servicios desde la nube deberán identificar el modelo de negocio a implementar más acorde a su estrategia a sus características y capacidades como operador, adaptando consecuentemente su organización, procesos, sistemas e infraestructuras.