Existen múltiples rubros en la empresa en donde es posible realizar mejoras, sobre las que haré referencia en este artículo que tienen que ver con mejoras pequeñas, quizá casi imperceptibles. La razón de esto es que los grandes cambios pueden resultar onerosos en tiempo y costo, y, por tanto posponerse, sin embargo, las pequeñas mejoras están más a nuestro alcance, y puede ser más factible su aplicación.
Ventas: Podemos mejorar nuestra velocidad de respuesta a las peticiones de clientes: cotizaciones, información sobre productos/servicios, etcétera.
Soporte y Servicio: Es posible aumentar las formas en que nuestros clientes pueden contactarnos para recibir servicio: e-mail, teléfono, formatos de contacto/soporte en nuestros sitios web, muros en línea de nuestras páginas corporativas (ejemplo Facebook).
Costos: Ajustes menores a nuestros costos, sumados, pueden producir ahorros importantes. Lo importante es cuidar que en la búsqueda de reducción de costos, no minemos actividades que de suyo generan ingresos para la empresa.
Administración: Cambios simples como migrar hacia la facturación electrónica, nos permiten ahorrar tiempo y costo; otras mejoras potenciales tienen que ver con procesos administrativos.
Calidad: Mejoras aunque sean ínfimas en la calidad de nuestros productos, pueden evitar problemas con los clientes y por tanto mejorar la reputación de nuestra empresa de manera indirecta.
Recursos humanos: El fomentar que el capital intelectual crezca progresivamente en nuestro equipo de trabajo, permite llevar a nuestras empresas a nuevos niveles de competitividad y perdurabilidad.
Dirección: Dentro de este proceso de sumar avances positivos incrementales en nuestras empresas, también cabe practicar la introspección y poner en práctica estrategias de mejora.
Acceso a la información de la empresa: El mejorar el acceso a la información y sistemas de la empresa, de forma segura, permite trabajar indistinto de la ubicación (por ejemplo, mediante tecnologías web).