En el país hay cinco millones de
Pequeñas y Medianas Empresas y sólo un millón de estas
utiliza algunos recursos de Tecnologías de la Información (TI), y
de este universo más del 70% no cuentan con apoyo financiero esto de
acuerdo con datos de la
Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).
Asimismo, las cifras de la
Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico
(OCDE), indican que México tiene un rezago de 40% en el acceso a
tecnologías de la información, al ubicarse en 20% contra 60% del promedio
de los países que integran la organización.
Pasos como la alianza entre BBVA y
empresas como Lanix, Intel y Microsoft para acercar a un millón de
pequeñas y medianas empresas a las tecnologías de la
información por medio del otorgamiento de créditos para la compra
de equipos de cómputo como lo último de la tecnología o
bien la propuesta gubernamental para hacer compras directas a las
pequeñas y medianas empresas por la Secretaría de Economía
son buenos esfuerzos.
Sin detrimento de lo realizado en el apoyo
de las Pequeñas y Medianas Empresas por -iniciativa privada
–empresas de tecnología, instituciones bancarias- y gobierno el
trabajo realizado resulta aislado, en principio porque los apoyos financieros
que se otorgan tienen un alto costo de financiamiento, falta de crédito
de largo plazo y la escasez de capital de trabajo.
Un crédito debe respaldar el
desarrollo, competitividad, rentabilidad y productividad de las PyMEs del
país, para que se modernicen y cuenten con una propuesta
tecnológica y de capacitación integral. Hay que considerar que
este sector productivo es el que más empleos proporciona en el
país y es innegable su aportación al Producto Interno Bruto
(PIB).