Definitivamente las microfinanzas se han convertido en una herramienta fundamental en el combate a la pobreza tanto en México como en el resto del mundo, y es necesario redoblar esfuerzos para multiplicar el número de créditos que se otorgan y su impacto en las personas que los reciben.
En días pasados se llevó a cabo el X Encuentro Nacional de Microfinanzas espacio en que el titular de la Secretaría de Economía señaló que México es terreno fértil para las microfinanzas y coincidimos con su señalamiento en el sentido de que la población mexicana es talentosa, con ganas de trabajar y con una gran cultura emprendedora, aspectos que deben aprovecharse.
A través del Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario (PRONAFIM), se ha brindado fondeo para que las instituciones de microfinanzas realicen préstamos, para destinar recursos y que las microfinancieras reciban asistencia técnica, capaciten a su personal y expandan su red de sucursales a municipios marginados.
PRONAFIM ha otorgado más de cuatro mil 600 millones de pesos a instituciones de microfinanzas, con estos recursos las instituciones pudieron otorgar tres millones 100 mil microcréditos, que beneficiaron a casi dos millones 500 mil personas.
También se suma el trabajo realizado a través del Programa Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad (FONAES) que ha apoyado proyectos productivos por casi seis mil 200 millones de pesos, que se traducen en impulsos a más de 25 mil 900 empresas y coadyuvan en la generación de más de 100 mil empleos.
Sin embargo aún es necesario redoblar esfuerzos para multiplicar el número de créditos que se otorgan y su impacto en las personas que los reciben.
En el mismo evento la coordinadora general de PRONAFIM, María del Carmen Díaz Amador, señaló que se vislumbran grandes retos a enfrentar como el desarrollo del mercado, la consolidación de instituciones de microfinanza, profundizar los servicios financieros llevándolos hasta las poblaciones más remotas, fomentar y generalizar otros productos que disminuyen la vulnerabilidad, como son el ahorro y los microseguros.
Por lo tanto, se deben redefinir el sentido de las microfinanzas, de los microseguros y del ahorro, y resolverse como actividades rentables socialmente hablando.