Una
verdadera lástima es el tiempo que cualquiera de nosotros
pierde tratando de estar al día con los documentos que nos
sirven para demostrar que somos mexicanos (actas de nacimiento), que
podemos viajar a otros países (pasaportes) y que estamos al
día en el pago de impuestos y servicios públicos.
Personalmente
llevo ya dos meses tratando de renovar mi pasaporte, el caso ha
pasado de ser anecdótico a una muestra del poder de la
burocracia y lo mal planeados que están los procesos para
realizar este tipo de trámites.
A
pesar de que he sido testigo de lo ágil que puede ser la
entrega del documento, pues en las múltiples visitas que llevo
ya a las oficinas de la H. Secretaría de Relaciones
Exteriores, varios compañeros de fila han conseguido el
pasaporte en poco tiempo, seguramente no han sido mis mejores días
y me ha tocado lidiar con los funcionarios más quisquillosos a
los que ninguno de mis documentos oficiales les parece estar en
regla, a pesar de que, a vuelta de tanta perspicacia, todos están
actualizados y más que confirmados en cada dependencia que los
otorga.
Me
disculpo por exponer mi caso en este espacio y llevo a colación
lo que se relaciona con la tecnología que, desafortunadamente,
le ha tocado únicamente ser testigo del proceso. La decisión
de otorgarme el documento ha dependido hasta ahora del criterio de
los funcionarios en turno, los sistemas a los que tienen acceso pocas
veces o nunca han sido consultados, si utilizan aplicaciones de
inteligencia de datos para correlacionar la información de los
ciudadanos almacenada en distintas dependencias, no me ha tocado
comprobar su eficacia.
No
cabe duda que para transformar algo, lo más importante siempre
será contar con personas dispuestas al cambio, debemos motivar
a nuestros funcionarios públicos para que hagan su labor de
manera distinta, todos necesitamos de todos.
Necesitamos
también que utilicen las aplicaciones y tecnología a
las que tienen acceso, su criterio es importante, pero siempre será
útil aprovechar las herramientas técnicas en beneficio
de las personas a las que sirven y también a favor de la
productividad del país.