Stratfor, la empresa de seguridad que brinda servicios al ejército de los Estados Unidos, fue víctima de un ataque cibernético. Entre los datos robados se encuentran las identidades de 221 militares británicos y 242 empleados de la OTAN.
Este es el tercer incidente grave que afecta a contratistas militares en menos de un año, después del ataque contra HBGary Federal, y Mitsubishi Heavy Industries, lo que pone en duda la seguridad que guardan las instituciones gubernamentales, y debilita la confianza de los ciudadanos en dichos organismos.
Los costos de un ataque como éste son difíciles de estimar, ya que en el caso del ejército no basta con calcular unas pérdidas comerciales. Al mismo tiempo, el personal civil y militar cuyos datos se han expuesto corre el riesgo de ser víctima de robo de identidad, acoso, fraude de banca electrónica o un ataque de phishing contra ellos para lograr un mejor acceso a sus organizaciones.