Pese a la reciente publicidad, la virtualización no es nada nuevo; es
probable que simplemente no lo haya notado, pero usted ha venido utilizándola
por décadas en su interacción cotidiana con tecnologías de información, que es
precisamente lo que hace tan poderoso a este concepto.
Todos los tipos de virtualización desacoplan el acceso a un recurso
desde la ubicación física de ese recurso en particular. La virtualización
aparece ahora en dos tipos generales: interna y externa. La virtualización
interna hace ver un recurso (un servidor, por ejemplo) como muchos, mientras
que la externa hace ver muchos recursos (unidades de disco, por ejemplo) como
uno.
Con un entorno virtualizado los negocios ya no están restringidos por la
imposibilidad de TI de responder al crecimiento o a condiciones cambiantes en
los negocios. La virtualización ofrece a las TI la flexibilidad y la fluidez
para responder cuando las compras en línea por temporada elevan a las nubes la
demanda de la red, cuando un éxito musical o en video inunda la empresa con
solicitudes de descarga, o bien, cuando el éxito de una adquisición demanda una
rápida integración de las aplicaciones ERP del destino.
Lo que
hace tan poderosa a la virtualización
Más aún, con un modelo de virtualización en sitio ahora podemos aplicar
políticas de negocios al flujo del tráfico de información, realizando
automáticamente operaciones que antes requerían intervención manual o que
probaban ser del todo imposibles.
Actualmente la virtualización está cambiando la forma de las prioridades
y modelos de TI, al tiempo de alterar las prácticas existentes. El concepto del
centro de datos mismo se está virtualizando y podemos ver un mundo -en un
futuro no tan distante- en el que las personas utilizarán cualquier dispositivo
de interfaz que prefieran para acceder a un sinfín de recursos y servicios que
entrega una infraestructura de red virtual sin fronteras o limitaciones
físicas. Esta infraestructura de TI virtual sería resistente a daños físicos,
respondería al instante a cambios externos y sería infinitamente flexible a las
necesidades de la empresa misma, eliminando con ello la fricción entre las
estructuras de TI y de negocios, y permitiendo la alineación de los recursos de
TI a los objetivos de negocio.