La
necesidad de contar con capacidades de recuperación y
continuidad de negocios nunca fue tan fuerte como hoy en día,
que estamos viendo desastres naturales de manera más frecuente
y con mayor impacto en todos los ámbitos, tanto de negocio
como humanitarios. Actualmente se requiere operar en forma continua 7
x 24 y esto constituye un aspecto crítico para las
organizaciones. Deloitte señala que cerca del 50% de las
organizaciones que han experimentado un desastre sin contar con un
plan efectivo de continuidad, dejarán de operar a los doce
meses como máximo e inclusive aquellas organizaciones que
ejecutaron un plan no muy bien diseñado ni probado, sufrirán
pérdidas a largo plazo.
El
éxito o fracaso de una compañía ante un desastre
no es cuestión de suerte, se basa en múltiples planes y
acciones a implementar que ayudan a que el negocio continúe y
no se vea afectado de manera directa una vez que la contingencia haya
terminado.
Actualmente
las alternativas de continuidad de negocio requieren de una excelente
planeación y toma de decisiones para entender la disyuntiva
entre el costo y el beneficio; si tenemos una base sólida que
incluya estos factores, las TI serán un facilitador para
mantener la comunicación entre empleados, socios de negocio y
clientes.
Cuando
hablamos de un plan de contingencia debemos analizar y priorizar la
administración de contenido no estructurado. Al jerarquizar la
importancia de contenido permitimos que la información se
encuentre siempre disponible para los diferentes usuarios, tomando en
cuenta la selección de la información que mantendrá
activo al negocio. Debemos priorizar y tomar en cuenta todas las
soluciones de TI actuales que ofrecen medidas de protección y
administración de datos en caso de emergencia.
Ingeniero
en Computación de la Facultad de Ingeniería de la UNAM;
actualmente es Director de la División de Respaldo y
Recuperación de EMC Latinoamérica.